martes, 7 de agosto de 2012

Amor de hija.


Sentada en la vieja mecedora de mimbre de su abuela, llena de polvo, guardada por su recuerdo, observa la ventana. Niña demasiado inocente... por lo menos hasta hace unas semanas.
Lleva horas meciéndose, observando y pensando.
Todo iba según lo planeado...

3sep.2008
Su padre le grita y ella no entiende nada. Su madre grita que la deje en paz, que solo tiene 11 años.
La niña observa detenidamente la escena.
Es una habitación blanca, sábanas limpias, tubos saliendo de sus brazos. Su padre huele a alcohol aunque ella ya lo confunde con su colonia. Su madre se acaba de tomar esa medicina que no le dejan tomar a ella, polvos blancos. Los dos gritan. Cree haber escuchado que su abuela ha muerto por su culpa, pero no entiende nada. Ella llora. Se despierta y se encuentra con esa escena y sin su abuela. ¿Que había pasado?

1sep.2008
Su abuela le había comprado una bolsa de gusanitos. Iban al lago, a dar de comer a los patos, como cada miércoles. La niña estaba demasiado entusiasmada y quiso adelantarse. No se dio cuenta del semáforo en rojo. Su abuela sí. Y fue corriendo tras ella. La niña fue atropellada. Un fuerte golpe en la cabeza la dejó tirada en el suelo. La abuela, paralizada, murió de infarto.

10sep.2008
“Recoge tus cosas niña... Si no quieres que te de una paliza.” Desde que volvieron a casa las cosas habían empeorado considerablemente. Su madre necesitaba más “medicina”, su padre había aumentado su dosis de “colonia” diaria. Las broncas cada vez eran mayores. La importancia que le daban antes a si se veían o no los moratones de la niña, había desaparecido... les daba igual. Y por si fuera poco, esperaba un hermanito.

15ene.2009
El padre sostiene un libro en la mano. Hay sangre por todas partes. Sale de su madre. Las velas de la tarta de fresa siguen encendidas. Es el cumpleaños de la niña y ya no puede pedir el deseo que tanto quería: “que mi hermanito nazca sano”.

24feb.2009
Su madre lleva ingresada en el hospital dos días. Y su padre ha decidido distraer a la niña para que no piense en ello. Todos los días al llegar a casa, se mete en la habitación de la niña y le dice: “¿Te acuerdas el juego que te enseñe? Pues hoy vamos a jugar otra vez” Ella no entiende donde está la diversión en este juego... incluso le duele, y a veces sangra, pero su padre le ha dicho que es parte del juego y que, si no lo hace, se enfadaría mucho con ella.

12may.2009
Echa de menos a su abuela. Se culpa por su muerte. Solo le ayuda meterse en el baño y rajarse el brazo y las piernas con la cuchilla de un sacapuntas oxidado.

25dic.2009
Sus padres han decidido dejarle sola el día de Navidad. Sube al ático y encuentra la mecedora de su abuela.

30mar.2010
Análisis de sangre del padre. Portador de VIH/SIDA.

5jun.2010
Hoy sus padres se han puesto de acuerdo en divertirse de la misma forma. A la niña le sonó divertido cuando sus padres le dijeron que querían hacer una película donde la protagonista fuera ella. Después de alguna que otra paliza y algún que otro “juego” de papa, ya no le pareció tan divertido.

11ago.2010
Oye a sus padres gritar. No parecen pelear. La niña se asoma y ve que su padre también juega a ese juego con su madre, y a ella le gusta. Ahora se siente mal porque su padre tenía razón y ella no supo divertirse.

7oct.2010
“¡Niña! A tu cuarto... tu madre y yo vamos a jugar aquí y nos molestas” Su madre esa vez no quería jugar pero su padre se enfadó con ella y, después de pegarle, jugaron. “Normal... papa también se enfadaba conmigo si no quería jugar... pero no me pegaba tan fuerte” Su madre no se movió en todo el “juego”.

14feb.2011
La madre se ha quedado sin sus polvos blancos y parece estar enferma. Su marido la grita. La niña baja la mecedora del ático hasta su cuarto.

27jul.2011
Sus padres pelean y se separan. Le echan la culpa a la niña.

25dic.2011
Sus padres están agarrados de la mano, mirando a la niña, sentados en un charco de sangre. La chica, sonriente, mira la ventana y satisfecha por su trabajo se acerca hasta sus padres. Les mira y les susurra que allí dónde van, no van a necesitar ni medicina ni tanta colonia. Les da un beso en la mejilla, les sonríe, se levanta, y se sienta en el alfeizar de la ventana abierta. Hace sol. Mira hacia abajo y dándose un pequeño empujón se tira de cabeza desde la planta número seis de un edificio ruinoso, poniendo fin a lo que había sido su “vida”.

1 comentario:

  1. Triste, eternamente triste, pero a la vez conmovedora y absorbente.

    Tienes facilidad para las palabras y parece que las historias fluyan de tu mente, pero sinceramente, me parece algo preocupante la clase de historias.

    Puede que no sea una historia real, aunque hoy en día las hay muy similares e incluso peores en todas partes, pero lo que realmente escalofría es lo que te ronda la cabeza al pensar en estas historias.

    ¿Qué quieres decir realmente con esto? ¿Se trata de "simples" pensamientos tristes o debe interpretarse como un grito de auxilio?

    Las palabras escritas a menudo muestran mucha más realidad de lo que parece....

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