Sentada en la vieja mecedora de mimbre
de su abuela, llena de polvo, guardada por su recuerdo, observa la
ventana. Niña demasiado inocente... por lo menos hasta hace unas
semanas.
Lleva horas meciéndose, observando y
pensando.
Todo iba según lo planeado...
3sep.2008
Su padre le grita y ella no entiende
nada. Su madre grita que la deje en paz, que solo tiene 11 años.
La niña observa detenidamente la
escena.
Es una habitación blanca, sábanas
limpias, tubos saliendo de sus brazos. Su padre huele a alcohol aunque ella ya lo confunde con su colonia. Su madre se acaba de tomar
esa medicina que no le dejan tomar a ella, polvos blancos. Los dos
gritan. Cree haber escuchado que su abuela ha muerto por su culpa,
pero no entiende nada. Ella llora. Se despierta y se encuentra con
esa escena y sin su abuela. ¿Que había pasado?
1sep.2008
Su abuela le había comprado una bolsa
de gusanitos. Iban al lago, a dar de comer a los patos, como cada
miércoles. La niña estaba demasiado entusiasmada y quiso
adelantarse. No se dio cuenta del semáforo en rojo. Su abuela sí. Y
fue corriendo tras ella. La niña fue atropellada. Un fuerte golpe en
la cabeza la dejó tirada en el suelo. La abuela, paralizada, murió
de infarto.
10sep.2008
“Recoge tus cosas niña... Si no
quieres que te de una paliza.” Desde que volvieron a casa las cosas
habían empeorado considerablemente. Su madre necesitaba más
“medicina”, su padre había aumentado su dosis de “colonia”
diaria. Las broncas cada vez eran mayores. La importancia que le
daban antes a si se veían o no los moratones de la niña, había
desaparecido... les daba igual. Y por si fuera poco, esperaba un
hermanito.
15ene.2009
El padre sostiene un libro en la mano.
Hay sangre por todas partes. Sale de su madre. Las velas de la tarta
de fresa siguen encendidas. Es el cumpleaños de la niña y ya no
puede pedir el deseo que tanto quería: “que mi hermanito nazca
sano”.
24feb.2009
Su madre lleva ingresada en el hospital
dos días. Y su padre ha decidido distraer a la niña para que no
piense en ello. Todos los días al llegar a casa, se mete en la
habitación de la niña y le dice: “¿Te acuerdas el juego que te
enseñe? Pues hoy vamos a jugar otra vez” Ella no entiende donde
está la diversión en este juego... incluso le duele, y a veces
sangra, pero su padre le ha dicho que es parte del juego y que, si no
lo hace, se enfadaría mucho con ella.
12may.2009
Echa de menos a su abuela. Se culpa por
su muerte. Solo le ayuda meterse en el baño y rajarse el brazo y las
piernas con la cuchilla de un sacapuntas oxidado.
25dic.2009
Sus padres han decidido dejarle sola el
día de Navidad. Sube al ático y encuentra la mecedora de su abuela.
30mar.2010
Análisis de sangre del padre. Portador
de VIH/SIDA.
5jun.2010
Hoy sus padres se han puesto de acuerdo
en divertirse de la misma forma. A la niña le sonó divertido cuando
sus padres le dijeron que querían hacer una película donde la
protagonista fuera ella. Después de alguna que otra paliza y algún que
otro “juego” de papa, ya no le pareció tan divertido.
11ago.2010
Oye a sus padres gritar. No parecen
pelear. La niña se asoma y ve que su padre también juega a ese
juego con su madre, y a ella le gusta. Ahora se siente mal porque su
padre tenía razón y ella no supo divertirse.
7oct.2010
“¡Niña! A tu cuarto... tu madre y
yo vamos a jugar aquí y nos molestas” Su madre esa vez no quería
jugar pero su padre se enfadó con ella y, después de pegarle,
jugaron. “Normal... papa también se enfadaba conmigo si no quería
jugar... pero no me pegaba tan fuerte” Su madre no se movió en
todo el “juego”.
14feb.2011
La madre se ha quedado sin sus polvos
blancos y parece estar enferma. Su marido la grita. La niña baja la
mecedora del ático hasta su cuarto.
27jul.2011
Sus padres pelean y se separan. Le
echan la culpa a la niña.
25dic.2011
Sus padres están agarrados de la mano,
mirando a la niña, sentados en un charco de sangre. La chica,
sonriente, mira la ventana y satisfecha por su trabajo se acerca
hasta sus padres. Les mira y les susurra que allí dónde van, no van
a necesitar ni medicina ni tanta colonia. Les da un beso en la
mejilla, les sonríe, se levanta, y se sienta en el alfeizar de la
ventana abierta. Hace sol. Mira hacia abajo y dándose un pequeño
empujón se tira de cabeza desde la planta número seis de un
edificio ruinoso, poniendo fin a lo que había sido su “vida”.
Triste, eternamente triste, pero a la vez conmovedora y absorbente.
ResponderEliminarTienes facilidad para las palabras y parece que las historias fluyan de tu mente, pero sinceramente, me parece algo preocupante la clase de historias.
Puede que no sea una historia real, aunque hoy en día las hay muy similares e incluso peores en todas partes, pero lo que realmente escalofría es lo que te ronda la cabeza al pensar en estas historias.
¿Qué quieres decir realmente con esto? ¿Se trata de "simples" pensamientos tristes o debe interpretarse como un grito de auxilio?
Las palabras escritas a menudo muestran mucha más realidad de lo que parece....